La Gaceta (Argentina) 30-07-10
Siempre buscan más. Y lo que es peor, siempre consiguen. Porque siempre hay alguien dispuesto a venderles. Al "paco" y a la marihuana se suma, cada vez más, la ingesta de psicotrópicos entre los adolescentes de barrios marginales, como los de La Costanera, droga que, al no ser ilegal, es mucho más difícil de ser combatida. Los dealers venden a diario cientos de fármacos a muy bajo precio un bajo precio.
"El martes le quité a dos menores una bolsa repleta de distintos medicamentos vencidos", contó Elsa Juárez, una de las referentes de las Madres del Pañuelo Negro". Según la mujer, que vive en el barrio Antena, los chicos habían sacado la bolsa de la vivienda de un transa. "Esto no es nuevo. En Villa Mariano Moreno también consumen muchas pastillas. Ahora la venta y el consumo se descontrolaron", dijo Alicia Ferrari, madres de un adicto. Los jóvenes adquieren cada pastilla a $1.
El especialista Gustavo Marangoni explicó que el consumo de psicofármacos va acompañado de la ingesta de otras sustancias, como droga y alcohol. "Muchos de los pacientes adictos comentan que se consiguen en farmacias. El problema es que es difícil obtener pruebas que lo demuestren", dijo Marangoni.
En los 45 allanamientos que realizó la Policía en La Costanera, en ninguno se secuestró este tipo de medicamentos. Según relataron fuentes policiales, en muy pocos casos encontraron dipirona, que es mezclada con la pasta base de cocaína. De esta manera, controlan los estados febriles que produce el consumo del ’paco’.
Hace 15 días, en un allanamiento se encontró alrededor de 20 blisters de rivotril. En esta semana, cinco mujeres fueron detenidas cuando intentaron ingresar drogas y psicofármacos al penal de Villa Urquiza. Entre ellas, sumaban 898 pastillas. El problema es que, legalmente, nada prohibe el consumo de pastillas, aunque la venta está restringida por la presentación de recetas.
Los circuitos
Según Marangoni, el circuito por el que se obtiene este tipo de medicamentos (especialmente el clonazepam) proviene de tres lugares. Por un lado, farmacias y droguerías que venden sin receta. Por otro lado, existe una cultura de solicitar a los médicos que receten medicamentos para algún allegado. "Mucha gente aprovecha que el médico está recetándole algo para su enfermedad, y aprovecha y le solicita que incluya rivotril o alplax para algún pariente. El médico, muchas veces de buena fe porque son pacientes de confianza, lo incluye en la receta", dijo Marangoni.
El tercer circuito son los medicamentos vencidos. "Los remedios tienen un colchón importante en cuanto a su fecha de vencimiento, que normalmente es de tres o cuatro meses más que el que se indica en el envase", dijo el especialista. Sin embargo, el destino que tienen este tipo de medicamentos vencidos es lo que abre la puerta a su comercialización de manera ilegal.
El presidente del Colegio de Farmacéuticos, Fernando Esper, comentó que las farmacias canjean a los laboratorios los remedios vencidos. "Pero no todos están autorizados a realizar el canje. En esos casos, las farmacias debemos separarlos y llamar al departamento de fiscalización del órgano de contralor para que los retiren", afirmó Esper. Sin embargo, muchas personas tiran los medicamentos vencidos, lo que a veces permite introducirlos en el mercado ilegal. "Eso es peligroso, porque hay gente que revuelve la basura, y se encuentra con estos remedios", dijo Esper. Por eso, explicó que están trabajando en la elaboración de un proyecto que permita a los pacientes cambiar en las farmacias los medicamentos vencidos.
"Es preocupante escuchar que se encuentran psicofármacos para consumo de adictos. Todos esos medicamentos tienen una condición de venta bajo receta", dijo Esper. El farmacéutico pidió a la gente que denuncie a las farmacias que vendan sin receta. "Hace dos semanas tuve un caso particular. Un hombre vino a comprar un psicofármaco sin receta y le dijimos que no. Volvió a la hora y obtuvo la misma respuesta. La tercera vez volvió con la fotocopia de una receta. Obviamente que tampoco le vendimos", contó.
Marangoni dijo que, según las declaraciones de sus pacientes, los vendedores recaudan dos veces y medio el valor del medicamento. "Al venderlo por unidad, como un kiosco, obtienen una importante ganancia", dijo el médico. Además, explicó que el consumo de drogas está atado al consumo de pastillas. "Son excepcionales los casos en los que un adicto a alguna droga no lo sea también a los psicofármacos", aseguró.
El médico Gustavo Marangoni dijo que hay distintas alternativas para que los adictos obtengan las pastillas, y que hay que extremar los controles.
El toxicólogo Alfredo Córdoba advirtió que hay que tener mucho cuidado en que no se vendan psicotrópicos si el cliente no tiene la receta.
Los fármacos les hacen perder el miedo y así salen a asaltar
Lideran bandas de adolescentes y aprovechan la adicción de estos para que salgan a robar. Antes de cada delito, les dan una pastilla de psicofármacos a cada uno para que pierdan el miedo. "El uso del clonazepam está relacionado con el delito cometido por menores de edad", afirmó el director del Departamento de Toxicología de la municipalidad capitalina, Alfredo Córdoba.
El especialista indicó que el medicamento es utilizado por personas que lideran bandas de delincuentes integradas por menores, ya que es un desinhibidor del sistema nervioso central. "Antes de enviarlos a robar, les dan estas pastillas a los menores", afirmó Córdoba.
Por su parte, Trinidad Bo de Astudillo, miembro del servicio de Adicciones y Salud Mental del hospital Padilla, manifestó que el consumo de psicofármacos no es nuevo. "Los adolescentes mezclan alcohol, drogas y psicotrópicos. Muchas veces lo utilizan para bajar lo que se ha subido", dijo la médica. "Siempre hubo consumo. El clonazepam puede ser utilizado para cometer delitos porque disminuye el miedo", dijo Bo de Astudillo.
El médico Gustavo Marangoni explicó que muchos pacientes afirman consumir clonazepam (droga genérica del rivotril) y alplax. "Combinados con las drogas ilegales, es muy utilizado para ir a robar", dijo. Según el médico, estos psicofármacos tienen un efecto que denomina como paradojal. "En vez de deprimirlo, el efecto es totalmente inverso: lo exalta. Los chicos que consumen otro tipo de sustancia, como tienen alterado el equilibrio psicológico, al consumir estas pastillas, en vez de producir el efecto normal, le produce el opuesto", dijo.
Según el especialista, estas drogas legales actúan sobre una zona del cerebro que alerta sobre situaciones peligrosas. "En una situación extrema, esa zona del cerebro nos indica que hay un riesgo. El clonazepam actúa quitando el miedo y la dimensión del peligro. Y si lo asocian con otras sustancias ilegales, es mucho peor", dijo el médico ante la consulta de LA GACETA.
Usado en terapias
Marangoni precisó que hay un mercado de consumo y venta relacionado con los psicofármacos. "Se ve mucho en mujeres, sobre todo de mediana edad. Incluso, hay muchos jóvenes que son adictos a la benzodiazepina pura. Es decir que no la mezclan con otras drogas o con alcohol", dijo.
Esta droga es un psicotrópico utilizado en terapias de la ansiedad, insomnio y otros estados afectivos. "Otra constante es la combinación con el alcohol. En determinadas dosis, o combinadas en personas que vienen consumiendo otro tipo de sustancias, le producen efectos paradojales", precisó Marangoni, quien agregó que en algunos casos producen alucinaciones. "Cuando los mezclan con alcohol, pueden llegar a ver y percibir cosas que no están", dijo.