Alcohol, mala alimentación y sedentarismo, las amenazas para la salud adolescente en el país

Un estudio sobre la salud de los chicos y los adolescentes en el mundo muestra que un tercio de esa población está creciendo en países donde problemas como las lesiones, las enfermedades de transmisión sexual, la violencia, la mala alimentación, el sedentarismo y la depresión se convierten en una barrera temprana para su bienestar.

 

La mala alimentación -sin frutas, verduras, ni granos- y el sedentarismo, con sus consecuencias en el colesterol y la glucosa en sangre, completan esa lista de los diez principales factores de riesgo medidos de acuerdo con la cantidad de “años de vida saludable” (Avisa) que pierden los más jóvenes si no se modifican a tiempo.

 

Ali Mokdad, director de Iniciativas en Medio Oriente y profesor de Salud Global en el IHME, es el autor principal del estudio. Dijo a LA NACION por vía electrónica: “La salud de los jóvenes es un asunto abandonado, pero urgente, capaz de erosionar la salud de la población futura y el desarrollo económico mundial. Las lesiones, las enfermedades mentales, las infecciones comunes y la salud sexual y reproductiva son los problemas que predominan en los jóvenes en el mundo. Esas causas de discapacidad y muerte están relacionadas con un conjunto de factores de riesgo, incluidas el sexo sin protección, el abuso de alcohol y el consumo de drogas”.

 

 

La Comisión sobre Salud y Bienestar de los Adolescentes de The Lancet usó los datos del Estudio sobre la Carga Global de Enfermedad del IHME para la publicación. Incluye a 30 especialistas de 14 países y cuatro instituciones: la Universidad de Melbourne (Australia), el University College de Londres (Reino Unido); la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres y la Escuela Mailman de Salud Pública de la Universidad de Columbia (Estados Unidos).

“El estudio habla de cómo la falta de inversión crónica tuvo graves efectos perjudiciales en la salud y el bienestar de los 1,8 millones de jóvenes de entre 10 y 24 años, que ya son la cuarta parte de la población mundial. Hay que concentrarse en la educación y en que las acciones de hoy beneficiarán a los futuros adultos y a la próxima generación de niños”, agregaron desde el IHME.

Tendencias regionales

Los datos de la Argentina, para Mokdad, siguen las tendencias en salud del resto de América latina.

Precisó que mientras las lesiones eran la principal causa de muerte adolescente en 2013, los incidentes de tránsito, las autolesiones, la violencia interpersonal, las fuerzas mecánicas y el ahogamiento estaban entre las seis primeras causas entre los 20 y 24 años. “El consumo de drogas en el país tuvo un aumento sostenido desde 1990: trepó del 80° al cuarto lugar entre las causas de muerte en 2013 para el grupo de entre 20 y 24 años. Las enfermedades no transmisibles, como el dolor de espalda, la depresión, las enfermedades de la piel y la ansiedad se ubicaron entre las principales causas de discapacidad entre los 20 y 24 años, con decenas de años de vida saludable perdidos en la Argentina”, agregó el investigador.

Federico Augustovksi, es codirector del Departamento de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Economía de la Salud del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS) y docente de la maestría en Efectividad Clínica de la Facultad de Medicina de la UBA. El IECS promueve el uso de los “años de vida saludable” (Avisa) como unidad de medida de la salud poblacional.

“Los que trabajamos para mejorar la salud de la gente chocamos hace unas décadas contra una pared. La salud se medía en cantidad de muertes o de enfermedades. No se tenía en cuenta la calidad de vida de la gente. A pesar de que la gran mayoría de los problemas de salud no nos matan necesariamente, sí nos alteran la calidad de vida o nos generan alguna discapacidad”, explicó a LA NACION.

Por eso es que “se diseñaron mediciones que tratan de incorporar y combinar dos dimensiones fundamentales de la salud: la cantidad de vida vivida (años de vida) y el grado de discapacidad (o calidad de vida) de los años vividos con alguna enfermedad”.

Augustovksi, que no participó del trabajo de The Lancet, consideró que “este tipo de estudios y herramientas son clave a la hora de diseñar políticas sanitarias basadas en la evidencia y que puedan responder a problemas locales relevantes”.

Mokdad coincidió y planteó que si no se atienden los problemas en la adolescencia, que es una etapa esencial, a menudo se agravan y perduran en la edad adulta. “Invertir en la salud y el bienestar adolescente, incluida su educación, es una ganancia por partida triple: ahora, en la vida adulta y en la próxima generación. Las políticas públicas deberían tener en cuenta esta información y promover la inversión en prevención ahora”.

Otros resultados para el país son:

Los incidentes de tránsito siguen siendo desde 1990 la principal causa de muerte entre los 10 y 24 años para ambos sexos.

Los suicidios pasaron de ser la quinta causa de muerte en 1990 a ser la tercera en 2013 entre los 10 y 14 años.

El abuso de drogas causó 307 muertes en 2013 en la población de entre 15 y 24 años, mientras que en 1990 no figuraba entre las principales causas de mortalidad.

Las depresión y los trastornos de ansiedad afectan más la salud femenina que la masculina, de acuerdo con los datos para 1990 y 2013.

Las enfermedades de la piel (como el acné), la lumbalgia y el dolor cervical son los principales motivos de pérdida de calidad de vida entre los 15 y 19 años, seguidas de la depresión. Entre los 20 y 24 años, lo son las lesiones por accidentes, la lumbalgia/el dolor cervical, la depresión y el abuso de drogas.

La violencia en la pareja es el segundo factor de riesgo de muerte para las mujeres de entre 15 y 24 años.

El consumo de drogas avanzó del sexto al segundo puesto entre los factores de riesgo de muerte para los varones de 20 a 24 años. En el mismo período (1990-2013), tuvo el mismo ascenso en los adolescentes de entre 15 y 19 años de ambos sexos.

El abuso infantil entre los 10 y 14 años también creció en estos 23 años: pasó de ocupar el séptimo lugar en la lista de factores de riesgo de muerte al quinto lugar.

El sexo sin protección ni siquiera figuraba en 1990 entre los 10 principales problemas de salud entre los 15 y 19 años. Pero en dos décadas, y a pesar de la mayor información disponible, se convirtió en el octavo factor de riesgo de vida, ya sea por la transmisión de enfermedades, como la infección por el VIH, o las complicaciones en el embarazo adolescente.

Fuente: La Nación

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