Hallan una nueva proteína que resulta clave para el desarrollo del melanoma

¿Qué diferencia al melanoma de otros tumores?, ¿por qué es más agresivo?, ¿cómo una lesión mínima de escasos milímetros puede llegar a ser tan mortífera? En definitiva, ¿qué define la identidad del melanoma? Son preguntas cuya respuesta lleva muchos años intentando responder la investigadora gallega Marisol Soengas, responsable del Grupo de Melanoma del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas. Poco a poco ha ido incorporando piezas a un puzle incompleto y de una enorme complejidad con el fin último de descifrar el código de barras del tumor de piel más temido. Quedan aún muchas interrogantes por resolver, pero su trabajo ha permitido descubrir ahora una auténtica pieza maestra del engranaje molecular: la proteína CPEB4, cuya incidencia en el melanoma se desconocía hasta ahora. Este hecho ya de por sí sería notable, pero lo más sorprendente y relevante fue comprobar que no es un mero actor secundario en la aparición en este tipo de cáncer, sino que tiene un auténtico papel protagonista, por lo que se erige en una diana clave sobre la que los investigadores podrán dirigir nuevas y más efectivas terapias contra la enfermedad. El trabajo se ha publicado en la revista científica Nature Communications.

«Tiene mucha importancia, primero -explica Soengas- porque no se había descubierto en el melanoma y luego porque comprobamos que cuando inhibíamos su acción las células tumorales dejaban de dividirse por completo. Se paraba la progresión del cáncer». Fue una sorpresa para los investigadores, que inicialmente esperaban que la influencia de la proteína se manifestase en las fases finales de la enfermedad, cuando se desata la metástasis. Pero no, empieza su acción mucho antes, en los estadios más tempranos, por lo que quizás en el futuro se abra una puerta para bloquear el melanoma desde su inicio.

Otro hecho que sorprendió a los investigadores fue la capacidad de la CPEB4 de controlar la acción de otras proteínas que también están involucradas en este tumor de piel, en una especie de efecto en cascada.

Llave maestra

«Es -resalta Soengas- como una especie de llave maestra que abre muchas puertas, algo así como la impresora que imprime el código de barras del melanoma».

La proteína descrita no es exclusiva del melanoma, sino que su acción también se ha relacionado con otros tipos de cáncer que son también muy agresivos, como gliomas o carcinomas de páncreas. Pero en ninguno es tan decisivo como en este caso. «Tiene una dependencia mayor a esta proteína que la que tienen otros tumores», constata la investigadora gallega.

CPEB4 puede convertirse ahora en una diana fundamental a la que dirigir fármacos que bloqueen su funcionamiento. Pero Marisol Soengas entiende que antes de llegar a esta etapa son necesarios aún más estudios. «Estamos -apunta- todavía en una fase preliminar, aún tenemos que ver que otros procesos regula y entender mejor el proceso que distingue al melanoma de otros tumores y qué los hace tan agresivos». En este camino el estudio la proteína se antoja que será fundamental.

¿Por qué es diferente a otros tumores?

Marisol Soengas y su equipo llevan años investigando qué convierte al melanoma en diferente con respecto a otros tumores, un trabajo que también los ha llevado a identificar un compuesto muy prometedor para ser utilizado en las terapias contra el tumor. «En estudios anteriores -dice- hemos demostrado que los melanomas son muy distintos a otros tipos tumorales en mecanismos de autofagia o de internalización y secreción de moléculas, por ejemplo». La proteína asociada ahora a este tipo de cáncer forma parte de una familia más amplia involucrada en importantes procesos biológicos.

Fuente: La Voz de Galicia

Share this:

Comments are closed.