Polémica por el parto sin dolor: ONG afirma que no aplican la peridural en los hospitales

Según una investigación de la Asociación por los Derechos Civiles (ADC), en los hospitales públicos de todo el país las mujeres que transitan un parto natural no reciben la anestesia epidural, comúnmente llamada peridural. “No tienen derecho a un parto sin dolor en los hospitales públicos”, afirma a Clarín Torcuato Sozio, presidente de la asociación que llevó adelante este trabajo.

Según el informe de ADC, “el origen de esta situación no está, como podría haberse previsto, en la carencia de los medicamentos, sino en la falta de profesionales”. Y continúa: “Los anestesiólogos aducen ser muy pocos en los hospitales públicos. Por lo tanto, argumentan, sólo pueden dedicarse a las operaciones de urgencia. Dado que el parto con dolor, sin anestesia, es médicamente factible y hay de hecho muchas mujeres que lo eligen, entonces no forma parte de ese repertorio de intervenciones urgentes”. Según el informe de la ACD, en Argentina hay 4 anestesistas cada 1.000 habitantes; en el Reino Unido, por ejemplo, la cifra sube a 25.

“El anestesista está para resolver situaciones que el especialista evalúa e indica si la considera necesaria. Pero nos encontramos con que en los hospitales públicos no tenés el promedio de anestesistas obstétricos disponibles para que el parto sin dolor se dé cuando una madre lo necesita”, explica Sozio. “Una cosa es tener un anestesista para las urgencias y otra tener un anestesista dispuesto a hacer su tarea para que no sufras desde el primer momento. Nosotros defendemos que como mujer tengas el derecho a elegir”, añade.

“Partimos de un implícito que es que cualquier persona quiere sufrir lo menos posible –añade Sozio–. Si en un hospital tenés entre 1.500 y 3.000 partos por año y en ningún caso aplicás la peridural, ni tampoco la ofrecés, hay una grave violación del derecho de la mujer. Acá el tema es que no tenés la opción de elegir. El único modo de respetar el parto es que la madre pueda decidir si quiere anestesia o no, que le den a la gente humilde la posibilidad de elegir”.

Consultado sobre la presunta falta de anestesistas, el director provincial de Hospitales del Ministerio de Salud bonaerense, Leonardo Busso aseguró que “las prestaciones de anestesia en los hospitales de la Provincia están cubiertas. La epidural es una práctica simple que se aplica siempre y cuando tenga indicación”. En el mismo sentido, la directora provincial de Salud en el Ciclo de Vida del ministerio, Flavia Raineri, agregó que “no es necesaria en todos los partos y las mujeres en general no la solicitan”.

Desde la Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de la Provincia de Buenos Aires (CICOP) dan otro panorama de lo que sucede en la Provincia. “Por un lado, hay deficiencias en los tiempos de los anestesistas para las tareas que hay que hacer. Si bien las cirugías en general están cubiertas, hay otras actividades que no son urgencias, en las que pueden faltar anestesistas. En esta categoría entran los partos normales, que en principio no requieren anestesia”, explica Fernando Corsiglia, presidente de Cicop. A eso se suma, según Corsiglia, que hay “poco stock de insumos para peridural”, lo que obligaría a reservarlos para las cesáreas.

En la Ciudad, Jorge Gilardi, presidente de la Asociación de Médicos Municipales, asegura que “están cubiertas las guardias de anestesia” y agrega que en los hospitales porteños hay “un anestesista disponible por si la mujer siente mucho dolor, y llegado el caso se le puede dar”. Gilardi advierte que en el tema de las anestesias peridurales “es imposible de generalizar”. Pero asegura que “si una mujer lo solicita, se le puede hacer”. “Estaría muy mal que una mujer que tenga necesidad de peridural, no dársela. Pero también está mal dársela si no la necesita”, concluye.

Pero otros profesionales afirman que en la mayoría de los hospitales públicos porteños los anestesistas sólo intervienen en los casos de cesáreas. “Es la realidad de la anestesia hoy. No se aplica epidural para el trabajo de parto natural en los hospitales”, explica el anestesiólogo Juan Manuel Cazenave, que el año pasado denunció a las dos asociaciones que agrupan a los anestesistas y se encargan de su formación por manejar los convenios con el sector de lasalud y regular los aranceles. Cazenave, que actualmente se desempeña como anestesiólogo para ginecología y obstetricia, lo describe así: “Existen dos medicinas, una que recibe su analgesia y la otra que no. Y es el día y la noche cómo ves a la paciente: de una manera es más llevadero, de la otra sufre”. Clarín intentó comunicarse con las asociaciones de anestesistas, pero no obtuvo respuesta.

En tanto Margarita Vilar, presidenta del Colegio de Obstétricas del Distrito 5 y coordinadora de obstétricas de la Maternidad Sardá, admite que faltan anestesistas para los servicios de obstetricia en los hospitales generales. “Es una realidad la falta de anestesistas y es algo que debe ser evaluado en cada institución. Pero en cada hospital debería haber uno para obstetricia para disponer del recurso y evitar cesáreas innecesarias”, dice. Aunque también critica “el uso sistemático de peridural en el sector privado. Si vamos hacia una buena utilización no debería masificarse”, afirma. Y concluye: “Si hubiera acompañamiento y contención de la madre, sólo el 20% de los partos naturales necesitaría anestesia”.

La aplicación queda a criterio del médico

La aplicación de la anestesia peridural siempre queda a consideración del médico obstetra. En general, nunca se aplica antes de que la mujer tenga seis centímetros de dilatación y puede darse hasta el momento mismo del nacimiento del bebé. Es un tratamiento que implica analgesia para la paciente.
Las situaciones en las que se puede recurrir a este método de analgesia son cuando la paciente tiene un dolor importante, cuando está descompensada, cuando falta progresión en el trabajo de parto o cuando la dilatación se estabiliza alrededor de los siete centímetros y no avanza. A veces, el uso de la peridural es suficiente para que la mujer continúe el trabajo de parto, ya que su aplicación ayuda a la relajación del cuello de útero.
Según mi opinión, siempre tiene que haber un anestesista. En obstetricia, una urgencia puede surgir en pocos segundos. En los hospitales públicos sé que, aunque no hay uno específicamente en el lugar en el que se producen los partos, habrá alguno en la institución que llegará enseguida en caso de ser requerido.
En muchas ocasiones, más allá de que la decisión la debe tomar el médico obstetra, la anestesia peridural se aplica por pedido de la paciente ante un dolor que no puede soportar. Sucede que ese umbral de dolor es algo subjetivo que depende de cada caso.

Fuente: Clarín

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