Científicas del Instituto Malbrán descubren cómo detectar las cepas más peligrosas de cólera a tiempo

Fue a partir de un estudio realizado por las investigadoras argentinas con científicos de Francia, Inglaterra, México y Estados Unidos. Detectaron que la última epidemia en Sudamérica se debió a casos importados desde Suroeste de África.

A 20 años de la última epidemia de cólera en la Argentina, un equipo de científicas del Instituto Malbrán, en colaboración con investigadores de otros países, realizó un estudio que permitirá detectar las cepas más peligrosas y contener su propagación rápidamente. Como si fueran detectives, rastrearon el origen de los linajes de bacterias que causaron los brotes de cólera de cuatro décadas, decodificaron sus genomas, y ahora cuentan con información clave para adoptar medidas de salud pública en el futuro.

El cólera es transmitido a través de agua y alimentos contaminados por la bacteria Vibrio cholerae, y se presenta con síntomas como diarreas acuosas y profusas y vómitos. Aunque hoy es fácilmente tratable, en la actualidad se siguen desarrollando casi 3 millones de casos de cólera por año, y se cobra 95.000 vidas en 47 países. En América, el año pasado se notificaron 13.587 casos (el 99% ocurrieron en Haití y el resto en República Dominicana) y 157 muertes. Pero el nuevo avance de la investigación en genómica, que fue publicado en la revista Science, podría controlar mejor el cólera.

“Hicimos el primer estudio histórico y colaborativo sobre cómo fue la introducción y la evolución de los linajes bacterianos que causaron las últimas epidemias de cólera en América”, contó a Infobae la bioquímica Josefina Campos, de la Plataforma Genómica y Bioinformática del Instituto Malbrán. Tomaron 252 muestras de cepas que afectaron a enfermos de 14 países de América entre 1974 y 2014, y las analizaron a través de la técnica de secuenciación de genoma completo.

Luego, el grupo de científicos -que incluyó a investigadores de Francia, Inglaterra, Estados Unidos y México- comparó la información con la de otros linajes que han causado brotes de cólera en otras regiones del mundo, y así identificó que los linajes globales fueron los responsables de las dos últimas epidemias en el continente americano. Una de ellas se desató en Perú en 1991, y se expandió en Chile, Bolivia, Paraguay, el Norte de la Argentina en 1992, y a casi toda Sudamérica. En la Argentina, los brotes epidémicos siguieron hasta 1998, afectaron a 4.834 personas y produjeron 72 muertes. Esa epidemia fue producida a partir de la introducción de casos de cólera desde el Suroeste de África. Además, se estableció que el cólera también afectó a México en 1991, pero lo hizo a través de un linaje de bacterias que había ingresado por personas infectadas desde el Suroeste de Asia.

La otra gran epidemia de cólera fue por un linaje que se introdujo en el año 2010 en Haití y que aún continúa. Estudios previos han identificado que integrantes nepalíes de las fuerzas del mantenimiento de paz de las Naciones Unidas, que estaban infectados, introdujeron la bacteria en el país caribeño. Desde entonces, aproximadamente 10.000 haitianos han muerto y cerca de un millón han enfermado por el cólera.

“Los resultados del trabajo son fundamentales para tener en cuenta que hay linajes que tienen el potencial de ser responsables de epidemias explosivas y masivas en períodos acotados en el tiempo. Existen también otros linajes que no poseen ese potencial y sólo se asocian a casos esporádicos o a brotes pequeños. Esto tendrá un gran impacto en las medidas para adoptar ante un caso nuevo para prevenir la diseminación del patógeno y para poder optimizar los recursos”, afirmó Campos.

La identificación del origen de los diferentes casos de cólera a partir de los movimientos de personas en otras regiones del mundo también posibilitó descartar una hipótesis que se había postulado a partir de la epidemia desatada en Perú en 1991. “Fueron introducciones intercontinentales y no se sostiene la hipótesis de que la propagación haya sido por el fenómeno de El Niño o el surgimiento a través de cepas pre-existentes en el ambiente”, aclaró la investigadora a Infobae.

En tanto, Marie-Laure Quilici, del Centro Nacional de Referencia para Vibriones y cólera del Instituto Pasteur destacó “el valor agregado de la secuenciación genética completa de las cepas para la vigilancia, la prevención y el control del cólera”. Agregó que el estudio “ejemplifica los beneficios de usar tanto los datos epidemiológicos como los de laboratorio durante la investigaciones de las epidemias y darle crédito al mensaje que recientemente el Grupo Especial de la OMS focalizado en la lucha contra el cólera mandó a las autoridades de salud públicas, que recomienda combinar sistemáticamente a ambos acercamientos para mejorar el manejo de la epidemia”.

Ese Grupo Especial de la OMS difundió en octubre pasado un plan estratégico que buscar reducir en un 90% a las muertes por cólera para el año 2030. “Esta es la enfermedad de la inequidad que afecta a los más pobres y más vulnerables”, dijo durante una conferencia de prensa el director general de la OMS Tedros Adhanom Ghebreyesus al presentar el plan en Ginebra. Se busca controlar la enfermedad a través de un acercamiento multisectorial que incluye los servicios de agua segura, saneamiento e higiene, y vacunas orales. Además, se advirtió que si no se actúa contra el cólera hoy, “el cambio climático, la urbanización y el crecimiento de la población crearán un riesgo mayor de cólera en los próximos años”. Nuestro estudio -consideró la bioquímica Campos- sugiere que el plan estratégico debería apuntar al control de los linajes globales, ya que son los que producen los impactos dramáticos.

Fuente: Infobae

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