“Rejuvenecer nuestras células puede hacerlas más proclives al cáncer”

El investigador Thomas Rando, de la Universidad de Stanford, habla de los esfuerzos para incrementar la cantidad de años que vivimos sanos

La vida esconde una paradoja inquietante. El cuerpo se deteriora de forma inexorable con el paso del tiempo y la muerte es un suceso irreversible. Sin embargo, algunas de nuestras células, incluso aunque hayamos superado la treintena, se pueden unir para formar un ser nuevo con toda la vida por delante. Desde hace años, los científicos espían a la naturaleza para tratar de descifrar las claves de ese truco y poder dar marcha atrás al reloj de nuestras células.

Thomas Rando (Brooklyn, Nueva York, 1957), investigador de la Universidad de Stanford, es uno de estos científicos. En su laboratorio tratan de comprender algunos de los procesos más parecidos al rejuvenecimiento que se han logrado hasta ahora. La reprogramación de células de tejido adulto, por ejemplo, permite convertirlas en células madre pluripotentes, algo parecido a devolverles la juventud. Sin embargo, esa forma de reiniciar el cronómetro celular tiene un problema. Las células de órganos como el hígado necesitan estar especializadas para cumplir su función y si se las reprograma hasta el final pierden esa especialización. La reprogramación se debería detener mucho antes de que eso suceda.

Rando ha visitado Madrid esta semana para participar junto a otros investigadores que participan en esta epopeya contra el envejecimiento. En los CNIO–“la Caixa” Frontiers Meetings, organizados por el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, ha compartido foro con investigadores como María Blasco, que en 2008 logró ampliar la vida de ratones un 40%, o Juan Carlos Izpisúa, que en 2016 consiguió revertir el envejecimiento en estos mismos animales. Logros como estos hacen pensar, por primera vez en la historia de la humanidad, que algún día habrá armas para combatir los daños del paso del tiempo.

“Hay personas tomando fármacos para enfermedades que no padecen porque creen que les ayudará a vivir más tiempo”

Pregunta. ¿Es posible revertir el envejecimiento?

Respuesta. Los experimentos, en organismos como ratones y gusanos, indican que puedes tomar a esos animales y tratarlos con un fármaco o aplicarles alguna otra intervención y hacer que todas sus células tengan un aspecto más joven y se comporten como si fuesen más jóvenes. El reto en humanos es averiguar si es seguro. En animales no pasa nada malo a corto plazo, pero nos preocupa que pueda haber alguna pega. Por ejemplo, si tomas un animal viejo y haces que las células parezcan más jóvenes, es posible que las hagas más proclives a desarrollar cáncer.

P. Cuando hablas con investigadores del cáncer, te transmiten lo complicado que es detener los procesos que provocan estas enfermedades, porque están integrados en nuestra biología normal, y cuando hablas con investigadores del alzhéimer ves que han tenido poco éxito combatiendo la enfermedad. Pero luego hablas con gente que trabaja en envejecimiento y parece que pueden solucionar todos esos problemas sin enfrentarlos directamente, por otra vía, combatiendo los procesos del envejecimiento que incrementan el riesgo de sufrir cáncer o alzhéimer.

R. Una de las cosas que no entendemos sobre enfermedades como el alzhéimer, las cardiovasculares o la diabetes tipo dos es por qué ocurren con mucha más frecuencia cuando nos hacemos mayores. Hay algo sobre el envejecimiento que parece diferente de todas estas enfermedades. Si, estudiando la biología del envejecimiento, somos capaces de modificar el proceso de envejecimiento o sus efectos, podremos tener un impacto en todas estas enfermedades relacionadas con la edad, en que aparezcan más tarde o se reduzca su gravedad.

“Estudios en animales sugieren que puedes extender su esperanza de vida, pero cuanto más te acercas a los humanos, menor es el efecto”

No estamos hablando de tratar las enfermedades sino de prevenirlas. Por algún motivo, cuando nos hacemos mayores somos más vulnerables a las enfermedades, así que queremos incrementar nuestra resistencia, que es algo que creemos que tiene que ver con el proceso de envejecimiento, que es una pérdida de la resistencia. Si se consigue, se podría retrasar el inicio de muchas enfermedades y ahí es donde aparece la noción de esperanza de vida saludable. No es tanto hacer que la gente viva más tiempo sino que viva durante más tiempo sin enfermedades.

El cáncer es otra cosa, aunque también es una enfermedad relacionada con el envejecimiento. Presenta un reto particular, porque nuestro trabajo sobre cómo revertir el envejecimiento sugiere que hay dos caras de una misma moneda. De un lado está el envejecimiento y de otro el cáncer. Si modificamos todas las células para que sean más jóvenes, es posible que las estemos haciendo más susceptibles a este tipo de hiperproliferación que vemos en el cáncer.

P. Cuando habla de incrementar la esperanza de vida saludable, qué tiempo considera factible a medio plazo. Hay gente que dice que vamos a vivir siglos, milenios o incluso que dentro de cincuenta años ya no vamos a morir de viejos o vamos a revertir totalmente el envejecimiento. ¿Le parecen razonables estas afirmaciones?

R. La persona conocida que más ha vivido ha alcanzado los 122 años. Típicamente, hablamos de que la gente más longeva llega a entre los 110 y los 120. Que nuestra comprensión de la biología de los procesos del envejecimiento haga posible que la gente viva 150 o 200 años parece bastante improbable. Durante toda la historia de la humanidad, independientemente de los cambios de dieta, los tratamientos médicos o los suplementos que hayan tomado, nada ha cambiado el hecho de que vivimos hasta este límite alrededor de los 120 años. Algunos estudios en animales sugieren que puedes extender su esperanza de vida, pero cuanto más te acercas a los humanos, menor es el efecto que vemos. Esto no se ha estudiado en humanos, obviamente, pero incluso en primates solo es posible añadir unos pocos años, pero no doblar la esperanza de vida.

“Hay compañías vendiendo productos que dicen que te van a ayudar a vivir más, pero no sabemos si funcionan”

P. En los supercentenarios, algunas veces parece que no importa si llevan una vida saludable o no.¿Sabemos algo sobre esa protección especial que parece que tienen?

R. Entendemos muy poco. Cuando preguntas a estos supercentenarios sobre su estilo de vida, no hay una receta mágica, una dieta especial, ejercicios especiales o suplementos. Hay gente de muchos lugares del mundo con estilos de vida muy diferentes que llega a esas edades sana. Dicho esto, cuando miras a poblaciones alrededor del mundo que tienen la población más longeva, como los sardos o los habitantes de Okinawa, tienen cosas en común: Dietas bajas en hidratos de carbono, comen muchos vegetales y tienden a ser activos físicamente. Hay algunos indicios, pero no hay una respuesta sobre cómo vivir para superar los cien años y mantenerse saludable.

P. ¿Existe ya la posibilidad de diseñar fármacos para incrementar la longevidad saludable en humanos?

R. La esperanza es que nuestros estudios puedan ayudar a crear terapias y fármacos que la gente pueda tomar para alterar su metabolismo y de alguna forma ganar resistencia frente a enfermedades del envejecimiento. Pero lo que no sabemos es si hay gente, aunque es casi seguro que existen, para los que estos tratamientos causarán problemas que les acorten la vida.

Hacemos muchos de nuestros estudios en organismos que son idénticos entre sí, como ratones o gusanos. Aunque vemos que hay tratamientos que funcionan en ratones que son genéticamente idénticos, es posible que eso solo sirva para un grupo muy pequeño de humanos. Entre gente que es genéticamente muy diferente, algunos pueden beneficiarse, pero otros pueden sufrir.

P. ¿Es necesario entender perfectamente los procesos biológicos que parecen poner a cero el reloj de la vida para poder crear tratamientos contra el envejecimiento o podemos probar cosas que vemos que funcionan aunque no sepamos bien por qué?

R. Aún no entendemos muy bien lo que sucede durante la fertilización, cuando el reloj se queda a cero y vuelves a comenzar de nuevo, pero parece que tiene que ver con lo que sucede con la reprogramación celular. Cuando reprogramamos las células para que sean células madre, también se vuelven más jóvenes. La expectativa es que podremos comprender cuáles son los mecanismos que explican ese proceso y ver si podemos utilizarlo para algunas terapias. Pero estamos lejos.

P. ¿Se pueden reprogramar las células de una persona manteniendo sus cualidades?.

R. Esa es la clave. En mi propio laboratorio estamos estudiando eso ahora, poniendo a prueba la idea de que puedes reprogramar células para rejuvenecerlas sin que se conviertan en células madre. No quieres transformar las células de tu hígado en células madre, quieres que sean lo que son, pero más jóvenes, aunque sea temporalmente.

P. Hay mucha gente en el entorno de la computación que dice que serán capaces de descifrar el código de la vida para ofrecer una solución al problema del envejecimiento distinto del que pueden ofrecer los biólogos. ¿Cree que es posible?

R. Creo que las soluciones llegarán de la intersección entre la biología y la computación. No creo que el código se pueda descifrar en un ordenador sin hacer experimentos para obtener los datos. Lo veo como un proceso en el que se hacen experimentos para obtener datos que se analizan computacionalmente y se generan hipótesis y se ponen a prueba a su vez en el laboratorio y después se hacen más análisis. Creo que es un juego de ida y vuelta.

P. ¿Hay ensayos clínicos previstos para probar alguna de estas hipótesis en humanos?

R. Hay retos regulatorios. Ahora, el envejecimiento no se considera en EE UU una indicación aprobada para realizar ensayos clínicos específicos. Además, hay un problema práctico, porque si vas a probar algo para el envejecimiento, serán necesarios ensayos gigantescos durante décadas y décadas. Serán increíblemente caros. Es improbable que vayan a ser los ensayos clínicos que veamos en el futuro próximo. En su lugar, creo que tendremos ensayos para enfermedades del envejecimiento en lugar de para el envejecimiento en sí.

P. Hay ya gente probando terapias antienvejecimiento en ellos mismos?

R. Sí, claro. Hay compañías que están vendiendo productos que no son fármacos, que son suplementos y por eso no están sujetos al proceso regulatorio, que dicen que te van a ayudar a vivir más. Pero no sabemos si funcionan, porque no están sujetos a ensayos clínicos. También hay gente que está tomando fármacos aprobados para enfermedades que ellos no padecen porque creen que es el tipo de fármaco que les ayudará a vivir más tiempo.

P. ¿Conoce algún caso prometedor con esta automedicación?

R. No, porque nunca sabes. Nunca sabes cómo habría envejecido sin el fármaco una persona que está tomando algo, es algo que no puedes observar fuera de ensayos. Son anécdotas.

Fuente: El País – España

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