La administración de hormonas modifica el ADN

Investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (Suiza) y la Universidad Técnica de Múnich (Alemania) han demostrado por primera vez en un experimento con cerdos que la administración de dosis extremadamente bajas de un disruptor hormonal (EDC, por sus siglas en inglés), en este caso un estrógeno endógeno, conduce a cambios epigenéticos en el ADN de una cerda embarazada.

De acuerdo con los resultados de este estudio, publicado en la revista ‘Scientific Reports’, además estas modificaciones también se observaron en los embriones de las cerdas, y cambios similares fueron incluso evidentes después de que la descendencia había llegado a la edad adulta.

“Los EDC, especialmente los estrógenos, son altamente efectivos incluso a dosis muy bajas”, explica Susanne Ulbrich, catedrática de Fisiología Animal en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, detallando que si los productos químicos endo o exógenos tienen un efecto, y cuán fuerte es ese efecto, también depende del punto en el tiempo durante el cual ocurre la exposición. “Por ejemplo, el cuerpo es particularmente susceptible a influencias hormonales disruptivas externas durante la fase embrionaria del embarazo temprano”, añade.

Ulbrich y su equipo examinaron exactamente ese intervalo de tiempo en su estudio con cerdos. Para simular la ingesta de EDC a través del agua potable o alimentos, expusieron cerdas gestantes a dosis variables de estradiol, una hormona esteroide sexual femenina, a través de su alimentación diaria o durante el curso de todo el período de gestación o solo durante los primeros diez días después de la fertilización.

La dosis más baja correspondió a la ingesta diaria aceptable para humanos: 0,05 microgramos por kilogramo de peso corporal. En el mismo experimento, los científicos administraron otras dos dosis: una cerca del nivel de “sin efectos observados” (10 microgramos por kilogramo de peso corporal por día) y una dosis más alta (1.000 microgramos por kilogramo por día), esta última para simular la toma accidental de la píldora anticonceptiva al inicio del embarazo. Además, el experimento incluyó un grupo de control de cerdos que no recibieron estradiol.

Los científicos testearon la expresión génica y los cambios epigenéticos en varios tejidos de las cerdas gestantes, así como en sus crías, tanto en los embriones de diez días (blastocistos) como en las hembras maduras de un año. De los 57 genes relacionados con los estrógenos, el estradiol afectó la expresión específica del tejido de aproximadamente dos docenas de los genes probados, de acuerdo con la dosis. La mayoría de estos genes regulan el ciclo celular o suprimen el crecimiento de tumores. Los cambios fueron más pronunciados en el cuerpo lúteo, la endometria, los

corazones y el músculo esquelético de las cerdas gestantes.

Los investigadores también observaron cambios epigenéticos en algunos genes seleccionados en el hígado de las cerdas. Cambios similares a estos genes también aparecieron en los embriones y en la descendencia adulta. Incluso en las crías de un año de edad, los investigadores pudieron determinar que el patrón epigenético de estos genes había sido alterado.

Los cambios epigenéticos ocurren por ejemplo a través de la adición o eliminación de pequeños grupos químicos, como grupos metilo, en ciertos puntos en el ADN. Esto puede alterar la expresión del gen afectado y, a su vez, cambiar la función de la célula.

“No encontramos ningún impacto grave en la salud de la descendencia adulta, solo vimos cambios leves, como la densidad ósea y la proporción de grasa y masa muscular”, detalla Ulbrich, quien, sin embargo, aún no tiene claro qué efectos a largo plazo podrían tener los cambios epigenéticos, y si la interacción de los muchos EDC a los que los humanos están expuestos diariamente provocan que la situación sea más grave.

Con base en estos resultados, Ulbrich solicita una reevaluación del valor de ingesta diaria aceptable y la dosis del ‘nivel de efectos no observado’. En este sentido, señala que los cambios hormonales de los cerdos durante el embarazo se parecen mucho a los de los humanos, por lo que los resultados del estudio son “altamente” aplicables a los humanos, “incluso pueden ser más apropiados que los hallazgos de un estudio de, por ejemplo, ratones”.

“Hay una necesidad urgente de observar este fenómeno durante varias generaciones en un estudio a largo plazo. Los cambios epigenéticos pueden surgir en una sola generación, pero en ciertas circunstancias se seguirán transmitiendo a las generaciones siguientes. Ya podemos demostrar claramente que las hormonas, incluso después de un breve período de exposición y en cantidades muy pequeñas, pueden tener un efecto medible”, ha concluido la investigadora.

Fuente: Europa Press

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