En investigación: nueva terapia preventiva para la gota

Cuando el reumatólogo Daniel Solomon, del Brigham and Women’s Hospital y profesor en la Universidad de Harvard, en Estados unidos, escuchó sobre un gran estudio clínico para determinar si atacar la inflamación entre pacientes con antecedentes de ataques cardiacos podría reducir el riesgo futuro de eventos cardiovasculares, inmediatamente se preguntó si el nuevo enfoque podría ayudar a prevenir los ataques de gota entre estos pacientes también.

Solomon y sus colegas encontraron una reducción significativa en el riesgo de ataques de gota entre los pacientes que recibieron un medicamento que se dirige a una molécula inflamatoria clave, lo que sugiere un nuevo objetivo para las estrategias terapéuticas para prevenir los ataques de gota, como explican en un artículo sobre su trabajo publicado en ‘Annals of Internal Medicine’.

“Al analizar las enfermedades, intentamos crear una imagen de la relación entre la gota, las enfermedades cardiovasculares y la inflamación –relata Solomon–. Existe la creencia de que la gota y las enfermedades cardiovasculares viajan juntas. Estamos usando datos del ensayo CANTOS para entender por qué”.

Nuevas vías terapéuticas

CANTOS (Estudio de los resultados de la trombosis antiinflamatoria de ‘Canakinumab’), se diseñó para evaluar si ‘Canakinumab’ (Novartis), que se dirige a la interleucina 1B, podría reducir el riesgo de un futuro evento cardiovascular. El estudio reclutó a personas que habían tenido un ataque cardiaco previo y que, a pesar de la atención agresiva, presentaban niveles persistentemente elevados de la proteína C reactiva de alta sensibilidad del biomarcador inflamatorio (hsCRP).

CANTOS, que cumplió con sus objetivos principales, también ofrece un tesoro de datos sobre 10.000 pacientes con antecedentes de ataques cardiacos. Como parte del estudio, se recolectó información sobre los ataques de gota y los niveles de concentraciones de urato sérico basales (una medida asociada con la producción de cristales de urato monosódico que se forman en las articulaciones, los tendones, los riñones y en otros lugares).

Solomon y sus colegas informan que, en el transcurso del ensayo, el 3 por ciento de los participantes que tomaron el placebo tuvieron un ataque de gota. Este porcentaje se redujo a la mitad entre los participantes que tomaban el bloqueador de IL-1B. Los niveles séricos de urato se mantuvieron sin cambios con el tiempo, lo que sugiere que, de manera importante, el fármaco estaba actuando sobre un mecanismo independiente para reducir el riesgo de un ataque de gota.

“Nuestros resultados sugieren que dirigirse a IL-1B podría abrir nuevas vías terapéuticas no solo para tratar la enfermedad cardiaca sino también enfermedades cristalinas como la gota”, afirma Solomon. En estudios de investigación anteriores se ha demostrado que ‘Canakinumab’ acorta la duración de los ataques de gota, pero no ha sido aprobado por la agencia estadounidense del medicamento (FDA, por sus siglas en inglés) para el tratamiento de la gota. Se están realizando estudios adicionales para evaluar la efectividad de medicamentos menos costosos, incluidos los genéricos, que se dirigen a la inflamación.

Fuente: Europa Press

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