Una “esponja” intravenosa absorbe el exceso de fármaco evitando efectos secundarios

Una esponja que se coloca en el torrente sanguíneo podría absorber el exceso de medicamento, reduciendo así los efectos secundarios de algunos tratamientos. En concreto, así se ha demostrado utilizando este dispositivo con quimioterapia en un modelo experimental, según se publica en ACS Central Science.

La “esponja farmacológica” es un polímero absorbente que recubre un cilindro impreso en 3D para encajar con precisión en la vena que transporta la sangre que fluye fuera del órgano objetivo. En esta investigación concreta se empleó en el hígado. Cualquier fármaco que no haya asimilado el tumor es absorbido por esta esponja, lo que evitaría que el resto del medicamento llegara y potencialmente dañara a otros órganos.

De esta forma, se busca evitar los efectos secundarios dañinos de los agentes quimioterapéuticos tóxicos o incluso administrar dosis más elevadas de estos medicamentos en enfermedades, como el cáncer de hígado, que no responden a tratamientos más suaves.

La investigación se ha realizado con cerdos; en las primeras pruebas, el absorbente asimiló, de media, el 64% de la doxorrubicina. Este quimioterápico destruye más células tumorales cuando se administra en dosis más altas. Sin embargo, la mayoría de los pacientes no pueden tolerarlas, porque se asocia con insuficiencia cardíaca, entre otros efectos secundarios. Nitash Balsara, Steven Hetts, Joseph DeSimone, Hee Jeung Oh, entre otros investigadores de la Universidad de California en San Francisco y en Berkeley que han desarrollado el dispositivo, midieron la concentración de doxorrubicina en una vena ubicada a continuación del absorbente, y comprobaron que asimilaba los restos del fármaco. Según los investigadores, el implante de este dispositivo termporal podría contribuir a reducir los efectos secundarios o permitir elevar la dosis de quimioterapia.

“Los cirujanos alojan la esponja en la vena, como un stent, y lo dejan durante el tiempo que se administra la quimioterapia, durante unas horas”, explica Nitash Balsara, profesor de ingeniería química y biomolecular de la UC Berkeley.

“Empezamos a desarrollarlo con el cáncer de hígado porque es una gran amenaza para la salud, con decenas de miles de casos nuevos cada año, y puesto que ya tratamos este cáncer con quimioterapia intrarterial”, expone Steven Hetts, radiólogo intervencionista de la UC en San Francisco. “Pero si se piensa bien, este tipo de enfoque podría usarse para cualquier tumor o cualquier enfermedad que esté limitada a un órgano, y en la que se pretenda absorber el medicamento en el lado venoso antes de que llegue a distribuirse y causar efectos secundarios en otros lugares. En última instancia, nos gustaría utilizar esta tecnología en tumores renales y cerebrales”.

Fuente: Diario Médico – España

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