En España los farmacéuticos reclaman que los medicamentos biológicos se dispensen en oficinas de farmacia

El  Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) presentó una ‘Guía de Medicamentos Biosimilares para farmacéuticos’. El presidente del Consejo, Jesús Aguilar, reclamó durante el evento de presentación que los medicamentos biológicos y biosimilares puedan ser dispensados en las oficinas de farmacia y no solo en hospitales, siempre que lo permitan las condiciones de uso, para facilitar la accesibilidad de los pacientes a sus tratamientos.

El documento elaborado por el Consejo pretende ser de “referencia” para todos los farmacéuticos. Así, repasa aspectos como los procesos de aprobación y garantías de calidad, seguridad y eficacia de estos medicamentos.

Estos biosimilares, medicamentos que contienen una versión del principio activo de origen biológico original, solo son dispensados en las oficinas de farmacia en cuatro casos: la insulina glargina, el condroitín sulfato, la folitropina alfa y la enoxaparina sódica. La propuesta del CGCOF, que ya han trasladado al Ministerio de Sanidad es que hasta 15 fármacos de este tipo se puedan obtener en la farmacia comunitaria.

“No tiene sentido que el paciente se desplace hasta el hospital a por un solo fármaco y el resto lo pueda adquirir en la oficina de farmacia. Los medicamentos tienen que dispensarse en beneficio del paciente, y los fármacos que estén donde tienen que estar, en las farmacias. Diversos estudios demuestran que es más barato dispensar en la comunitaria que en la hospitalaria”, señaló Aguilar.

Al respecto, la vocal asesora de la Dirección General de Cartera Básica de Servicios del Sistema Nacional de Salud (SNS) y Farmacia, Isabel Pineros, puntualizó que “hay que estudiar caso por caso”, y que, en la hipótesis de que estos fármacos biosimilares estén disponibles en la farmacia comunitaria, también deberían estarlo sus productos de referencia, los productos biológicos y biotecnológicos.

Pineros defiende la importancia de los biosimilares, que “garantizan que se incremente la competencia a un precio más asumible”. “Sería imposible financiar nuevas moléculas sin los biosimilares. Se puede cuestionar su grado de innovación o complejidad, pero es incuestionable su valor en el Sistema Nacional Salud”, ha reivindicado.

Misma opinión se expone en la guía, coordinada por el doctor en Farmacia Francisco José Farfán, donde se recoge que la aparición de medicamentos biosimilares “favorece la competencia en el mercado, lo que se traduce en precios más bajos y, por tanto, en un mejor acceso de los pacientes a tratamientos biológicos”. Desde 2006, fecha en la que se aprobó el primer biosimilar (hormona del crecimiento), se han tratado a más de 700 millones de pacientes en Europa.

A nivel nacional, hay hasta 53 medicamentos biosimilares autorizados, de 15 principios activos. Anualmente, se aprueban entre tres y cinco, pero durante el último año se ha llegado hasta los 16. Su gasto supone apenas el 1,8 por ciento de la facturación. Sin embargo, según un estudio de la Fundación Weber, desde 2006 han ahorrado unos 500 millones de euros, y se prevé que alcance los 2.200 millones de euros adicionales hasta 2022.

Fuente: Europa Press

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