Estados Unidos y Europa recurren a las farmacias para vacunar contra el COVID-19

Reino Unido sigue el camino de EE.UU. y otros países en la inmunización contra el COVID-19 en las farmacias. Irlanda ya las incluye en su plan nacional de vacunación y Francia lo está analizando. Ontario (Canadá) ya cuenta con las farmacias, y Australia recurre a ellas con la vacuna de AstraZeneca para el final de la primera fase de su programa. En Estados Unidos los farmacéuticos son los principales responsables de la vacunación en residencias y centros geriátricos, según el Center for Disease Control and Prevention (CDC).

“Las farmacias están realizando un trabajo increíble… Jugarán un papel muy importante para reactivar el programa de vacunación de la covid. En estos momentos no podemos perder tiempo. Ya hay 200 farmacias preparadas, algo muy importante para actuar en las comunidades locales”, y el número va in crescendo. Así defendía Boris Johnson, primer ministro británico, el potencial de las farmacias en una de sus intervenciones del pasado miércoles en el Parlamento británico. Un día después, el pasado jueves, comenzaron ya a inmunizar en farmacias. Johnson habla de “cientos de farmacias” que a finales de enero estarán ya vacunando. Boots, Superdrug y establecimientos independientes han sido los primeros, con un piloto en estos seis puntos: Boots, Halifax; Andrews Pharmacy, Macclesfield; Appleton Village Pharmacy, Widnes; Superdrug Pharmacy, Guildford; Cullimore Chemist, Edgware; Woodside Pharmacy, Telford.

Jaime Acosta, miembro de la sección de Farmacia Comunitaria de la Federación Internacional Farmacéutica (FIP), explica que las farmacias seleccionadas recibirán £12.58 por vacunación, llegando a £25.16 con la administración de la segunda dosis. “Hay criterios de selección de farmacias, con una serie de capacidades”, señala.

Algunos de estos requisitos son:

Disponibilidad 7 días a la semana, de 8:00 a 20:00 horas.
Administrar 1.000 vacunas a la semana.
Tener al paciente durante 15 minutos en observación.
Disponer de heladera para almacenar en refrigeración normal, de 2 a 8ºC, al igual que las vacunas de la gripe. El Imperial College London, que está desarrollando una vacuna con RNA, afirmó que, si bien inicialmente la vacuna debe estar congelada a altas temperaturas, puede haber luego una rápida transición a una presentación entre 2 y 8ºC, empleando un producto liofilizado. Del mismo modo, la de Pfizer/BioNTech, aunque debe almacenarse a -70ºC, una vez descongelada puede almacenarse durante 5 días a una temperatura de entre 2 y 8 ºC. Una vez fuera del refrigerador, debe administrarse en un intervalo no superior a 6 horas. La temperatura estándar de conservación para la vacuna de Moderna es de -20ºC, pero se mantiene estable durante 30 días en el refrigerador. A su vez, algunas vacunas (de vector adenoviral, de adyuvantes proteicos e inactivadas) pueden permanecer estables a 2-8ºC, como la vacuna de Oxford/AstraZeneca que, sin embargo, debe administrarse a las 6 horas si ha permanecido en temperatura ambiente o a las 48 horas si ha permanecido en la nevera.

Más opción, con vacunas sin ARN
La conservación de la vacuna es el principal escollo para que las farmacias puedan almacenarlas y, por tanto, administrarlas. “En la medida en que lleguen vacunas de otra tecnología, de ADN o de virus atenuados, será más fácil, con requisitos de conservación de refrigeración normal, y ahí las farmacias sí tendrán más opción de participar vacunando masivamente, porque es igual que otras vacunas que almacenamos. El ARN mensajero es muy inestable, por lo que necesita temperaturas bajísimas”, asegura Acosta.

Así, tanto la vacuna de Pfizer como la de Moderna son de ARN mensajero, aunque esta última requiere una temperatura superior, a -20ºC. La vacuna de Oxford/Astrazeneca puede conservarse en temperaturas de 2 a 8ºC, y, junto a la de Johnson& Johnson; se trata de vacunas de vector adenoviral. Las de GSK/Sanofi y Novavax son de adyuvantes proteicos, y la de Valneva es un virus inactivado.

Fuente: Diario Médico

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