La COFA junto a la SADI y otras organizaciones publican un documento sobre disposición de antimicrobianos vencidos

En el marco de la Semana Mundial de Concietización Sobre el Uso de los Antimicrobianos, la COFA junto a la Sociedad Argentina de Infectología, la Asociación Argentina de Farmacéuticos de Hospital y FEFARA publicaron un documento que resume la situación actual del descarte de antimicrobianos, repasa las regulaciones vigentes y los proyectos, las experiencias nacionales e internacionales en gestión medioambiental de antimicrobianos y emite una serie de recomendaciones para la eliminación controlada de medicamentos tanto para el ámbito hospitalario como para las farmacias comunitarias y también sobre cómo debería abordarse la gestión de estos residuos en el ámbito domiciliario.

Este documento se empezó a generar en el año 2019 y se retomó en 2021 en un grupo de trabajo convocado por la SADI del que participó la COFA.

En  el taller preliminar al Congreso Anual de la SADI expuso representando a la COFA la Farm. Liliana Nogueras  y la tarea de esta primera etapa culminó con la publicación de este documento de posición.

Introducción

La resistencia antimicrobiana (RAM) constituye un verdadero problema para la salud pública, entre otras cosas porque se asocia con elevadas tasas de morbilidad y mortalidad (1). Un reporte publicado en 2014 por el gobierno del Reino Unido estimó que alrededor del año 2050, cada año podrían fallecer hasta 10 millones de personas a causa de infecciones ocasionadas por bacterias resistentes, con un importante impacto económico:

un costo de hasta 100 billones de dólares anuales y una caída de entre 2 y 3,5% del PBI mundial, de no mediar acciones concretas (2). En la Argentina también se ha observado un creciente número de infecciones causadas por microorganismos resistentes (MOR). Por ejemplo, un estudio mostró que la tasa de infecciones causadas por bacterias productoras de KPC cada 10.000 egresos-año aumentó 10 veces en el período 2010-2014 en los hospitales de la Ciudad de Buenos Aires (3).

La aparición y propagación de patógenos que han adquirido nuevos mecanismos de resistencia compromete seriamente nuestra capacidad para tratar infecciones comunes. La línea de desarrollo clínico de nuevos antimicrobianos está agotada: en 2019 la OMS identificó 32 antibióticos en fase de desarrollo clínico contra los llamados patógenos prioritarios, de los que solo seis se clasificaron como innovadores (4).
La RAM es un fenómeno que aparece de forma natural con el tiempo, generalmente por modificaciones genéticas. Los MOR a los antimicrobianos están presentes en las personas, los animales, los alimentos, las plantas y el medio ambiente (agua, suelo y aire). Pueden propagarse de una persona a otra o entre las personas y los animales, en particular a partir de alimentos de origen animal. Entre los principales factores de la RAM se encuentran el uso indebido y excesivo de antimicrobianos; la falta de acceso a agua limpia, saneamiento e higiene tanto para las personas como para los animales; medidas deficientes de prevención y control de las enfermedades y las infecciones en los centros de atención de salud y las explotaciones agrícolas; el acceso deficiente a medicamentos, vacunas y medios de diagnóstico asequibles y de calidad; la falta de sensibilización y conocimientos; y el incumplimiento de la legislación.

Un aspecto relativamente poco atendido es el impacto que un inadecuado manejo del descarte de los antimicrobianos, tanto a nivel comunitario como hospitalario, ejerce sobre la RAM. Los medicamentos vencidos o productos farmacéuticos caducados corresponden a un grupo de residuos que se generan, ya sea por vencimiento, deterioro y/o desuso (5, 6). Una inadecuada gestión de este tipo tan particular de residuos, en las distintas etapas de su ciclo de vida, puede causar graves daños a la salud humana y al medio ambiente, especialmente cuando se trata de algunos grupos específicos de fármacos, como los antibióticos, entre otros (citotóxicos, hormonas y psicotrópicos) (7).

Si los antimicrobianos una vez vencidos o en desuso no se eliminan mediante métodos adecuados puede producirse, potencialmente, contaminación del agua potable, perjuicio de la vida acuática, bioacumulación en seres vivos, generación de resistencia a microorganismos patógenos, liberación de contaminantes a la atmósfera, además del reingreso a la cadena de
distribución informal y reintroducción en el mercado.

Los peligros que conlleva un descarte inadecuado de medicamentos vencidos constituyen una preocupación de larga data, tanto a nivel nacional como internacional, y es un problema sumamente complejo, que abarca aspectos sanitarios, educativos, económicos, sociales y ambientales. En la Argentina no existe una clara normativa con relación a estos desechos, y no todos se encuadran dentro de la clasificación de Residuos Peligrosos según la Ley Nacional 24051 vigente en nuestro país, o en la larga lista de legislación jurisdiccional (ver Anexo 1). La disminución de la generación de estos residuos, así como su correcta disposición, no es posible si no se trabaja de manera conjunta entre todos los actores, incluyendo a la industria, las autoridades, los sectores académico-científicos, los profesionales y los consumidores/pacientes.

Por lo tanto, un grupo de sociedades científicas ha creído conveniente la elaboración del presente documento, con el objetivo de analizar diversos aspectos vinculados con este tema, tanto a nivel hospitalario como en el ámbito de las farmacias comunitarias y los domicilios. Se presentará a continuación un resumen de la situación en cada uno de los ámbitos mencionados, y, finalmente, una propuesta de plan de acción.

Conclusiones y recomendaciones finales

1. Es importante asegurar el estricto cumplimiento de las normativas vigentes en el ámbito hospitalario, a fin de asegurar el correcto manejo del descarte de antimicrobianos.

2. La normativa y el reconocimiento de los residuos de medicamentos domiciliarios como peligrosos está reconocido en la legislación nacional, lo que reafirma la idea de que necesitan un tratamiento especial.

Sin embargo, existe un déficit en la aplicación de las normas a nivel jurisdiccional.

3. La farmacia es un establecimiento idóneo, que puede desarrollar esta labor divulgativa, formativa y científica acerca de las repercusiones que tiene el ambiente en la salud de la comunidad, ya que es un establecimiento sanitario, que está en contacto directo con los usuarios y al frente un profesional capacitado con un amplio conocimiento de su entorno.

4. Se necesitan nuevas políticas públicas para que se realice la recolección selectiva de medicamentos en las farmacias, y de esta forma evitar que se mezclen con el resto de los residuos sólidos urbanos para así posibilitar que reciban un tratamiento adecuado.

5. La farmacia, como centro de salud de cercanía, debería ser la responsable junto a todos los actores de la promoción y educación a la comunidad y de ceder espacio en sus establecimientos para la recolección que, utilizando la logística inversa, financiarían otros actores de la cadena.

Continuarían financiando la disposición final de los residuos farmacéuticos domiciliarios generados por sus preparaciones magistrales.

6. Las sociedades científicas, junto con las autoridades sanitarias y la industria farmacéutica, deberían tomar un rol preponderante en el desarrollo de programas de concientización a nivel de la población general, de manera que se pueda tomar conciencia del riesgo que conlleva un inadecuado manejo de los antimicrobianos.

7. Es relevante la responsabilidad de los prescriptores de antimicrobianos, quienes deben optimizar las prescripciones adecuándolas a las guías y recomendaciones, en términos de indicaciones, dosificación y duración de los tratamientos.
8. La farmacia comunitaria debe cumplir con la normativa vigente para antimicrobiano dispensando solo frente a la presentación de la receta correspondiente, ya que la condición de expendio es de venta bajo receta archivada.
9. La industria farmacéutica debería adecuar las presentaciones de sus productos a las recomendaciones de las guías de tratamiento, evitando así el sobrante de antibióticos y el riesgo de automedicación.
10. Las autoridades sanitarias deben proveer las herramientas para instalar el descarte de medicamentos como política de salud pública por su impacto en el medio ambiente y la salud de la población, incluyendo la regulación del financiamiento de toda esta logística, el cual debe corresponder a los productores e importadores, con la intervención de la distribución, las farmacias y las autoridades competentes (cesión de espacio, recolección, asesoramiento y promoción).

Para descargar el documento  completo

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