El gobierno de Estados Unidos y laboratorios privados se unen para crear nuevas drogas

                                   
El pacto reúne científicos y laboratorios para tratar enfermedades como Alzheimer y diabetes
Diez grandes farmacéuticas que gastaron billones de dólares compitiendo unas con otras para descubrir nuevos medicamentos para enfermedades como el Mal de Alzheimer, firmaron un pacto de cooperación mutua para acelerar descubrimientos, apoyado por el gobierno de EE. UU. Según el pacto, anunciado ayer, las empresas y el Instituto Nacional de la Salud, el NIH (por su sigla en inglés), compartirán científicos, tejidos, muestras de sangre y datos durante cinco años. El objetivo es descifrar la biología tras enfermedades como Alzheimer, diabetes tipo 2, artritis reumatoidea y lupus y, así, identificar blancos para nuevos medicamentos. El costo, cercano a los U$S 230 millones, es relativamente bajo. La industria farmacéutica global gasta anualmente, aproximadamente, U$S 135.000 millones en investigación y desarrollo. Pero los participantes buscan algo que el dinero no puede comprar. Esperan que, al reunir sus mentes más brillantes y los mejores descubrimientos en laboratorio, consigan montar un sistema de investigación que pueda descifrar las enfermedades de un modo que, individualmente, no consiguen. Enfermedades como el Alzheimer y la diabetes, “tsunamis inminentes”, dijo Elías Zerhouni, jefe de investigación y desarrollo de Sanofi S.A., una de las empresas que participa del pacto. “Descifrarlas no es algo que pueda ser hecho por una sola organización. Aún el NIH, con toda su potencialidad, no posee internamente todas las soluciones. Y ninguna empresa puede hacerlo” No es común pactar porque las farmacéuticas normalmente tratan su conocimiento científico como secreto, apresurándose en adquirir patentes para proteger los derechos sobre posibles nuevos medicamentos. El pacto prohíbe a los participantes aplicar en sus propias investigaciones cualquier descubrimiento de medicamentos que hicieren, hasta que el proyecto torne a la información pública. “En el momento en que los resultados del proyecto sean divulgados, se reestablece la competencia para desarrollar la droga vencedora. Y eso es lo que los pacientes quieren”, dijo David Wholley, directos de convenios de investigación de la Fundación de Apoyo al NIH. A semejanza del movimiento de “código abierto”, que limpió el mundo del software, el grupo va a compartir sus descubrimientos con el público, para que cualquiera las use para conducir sus propios experimentos. La alianza reúne competidores como Bristol-Myers Squibb Co., Johnson & Johnson y GlaxoSmithKline PLC. Hoy, la mayoría de los programas de desarrollo de nuevos medicamentos fracasa, normalmente en las fases de test clínicos, que son caras. Eso suele ocurrir porque el laboratorio no tiene una visión completa de la enfermedad en el estadío inicial de la investigación. En el proyecto, los participantes esperan conseguir una mejor comprensión de cómo se desarrolla cada enfermedad y, entonces, usar ese conocimiento para encontrar moléculas, o “blancos”, que desempeñen papeles importantes en los cursos que puede tomar cada enfermedad y que puedan ser combatidas con posibles medicamentos. “Una empresa farmacéutica realmente quiere saber dónde debería colocar su próxima apuesta de un billón de dólares en una nueva área terapéutica”, dijo Francis Collins, director del NIH, quien lideró el esfuerzo para la creación del convenio y es conocido por haber liderado también el Proyecto Genoma Humano en los EE. UU. El resultado podría ser mejores medicamentos para mercados lucrativos. Los tratamientos para diabetes pueden alcanzar ventas globales de U$S 60.000 millones hasta 2018 y los medicamentos para el Alzheimer, U$S 4.600 millones, informó EvaluatePharma, una firma analista del sector Existen drogas ya aprobadas en EE.UU. para las cuatro enfermedades, pero, en el caso del Alzheimer, falta un medicamento que desacelere la pérdida de memoria. Y ninguna de ellas tiene aún cura. Los participantes no esperan rápidamente descubrir curas. Desarrollar un medicamento y obtener la aprobación de las autoridades para comercializarlo puede llevar más de diez años. Los críticos del convenio probablemente van a cuestionar la selección de las enfermedades, hecha por el grupo, así como si los laboratorios no están usando recursos del gobierno para apoyar sus metas comerciales, según Zerhouni, de Sanofi, ex director del NIH. Los participantes afirman que las cuatro enfermedades están entre las mayores amenazas globales de salud pública y que el proyecto, si tuviera éxito, puede extenderse a otras dolencias. Sin embargo existe dudas en cuanto a la capacidad de farmacéuticas rivales de si realmente colaborarán. De hecho, algunas empresas se rehusaron a participar. Amgen Inc. afirmó que no adhirió al proyecto porque se superpone a sus propios esfuerzos de usar genética humana para ayudar a descubrir nuevos medicamentos. En 2012, Amgen compró una firma islandesa de secuenciamiento genético y su objetivo es usar ese conocimiento para descubrir medicamentos de forma similar al del pacto del NIH. Aún así, Amgen afirmó que “apoya firmemente” la iniciativa del NIH. Roche Holding AG no se unió al proyecto porque el grupo descartó la enfermedad por la cual la farmacéutica tiene más interés –la esquizofrenia-, pero afirmó que está “muy abierta” a participar en el futuro, según expresó un portavoz. AstraZeneca PLC no ingresó al pacto, pero su portavoz dijo que la empresa “va a continuar observando de cerca como evoluciona”. El pacto del NIH no es la primera colaboración público-privada en el sector farmacéutico en EE.UU., pero es una de las más ambiciosas en cuanto al número de enfermedades, de empresas y sus objetivos.Fuente: The Wall Street Journal

 

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