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Dr.
Jorge Luis Rovner
Médico Especialista en Psiquiatría y Psicología Médica
Ex Becario de la Universidad de Buenos Aires
Docente Adscripto Universidad de Buenos Aires
Miembro de la Asociación Americana de Psiquiatras
Teléfono: 4807-3030 int 1191
Esquizofrenia (2ª Parte) - Ir
a Primera Parte - Ir a Tercera Parte
Durante
la entrega anterior bosquejamos los aspectos clínicos más
relevantes que suelen acompañar el desarrollo de esta cruel enfermedad.
En el presente envío estaremos refiriéndonos a los patrones
de evolución de la enfermedad y la asociación de esta con
otras enfermedades clínicas y psiquiátricas. Prestaremos
especial atención al rol del farmacéutico en el tratamiento
de la Esquizofrenia.
En la tercera y última entrega hablaremos sobre los tratamientos
de la enfermedad ( con énfasis en los psicofarmacológicos).
Fases de la Esquizofrenia
La Esquizofrenia suele dividirse convencionalmente en 3 fases:
Fase 1: Aguda o de Recaída
Puede estar o no precedida por síntomas prodrómicos que
duran días, meses o años.( por ej. un joven que se aisla,
que empieza a tener comportamientos, ideas o actitudes desusadas o bizarras;
una joven con dificultades para conciliar el sueño, agresiva, que
se siente agraviada o perseguida sin motivo por los demás; un adulto
que afirma que le están haciendo "un daño" o que
siente que tiene "un nuevo y extraordinario conocimiento del mundo",
etc.)
Esta fase aguda recibe su nombre por la brusca aparición de síntomas
psicóticos (alucinaciones, pensamiento severamente desorganizado,
incapacidad para cuidar de sí, etc.).
Esta fase (que suele recibir el nombre de "Brote psicótico")siempre
requiere medicación y habitualmente internación hospitalaria
o domiciliaria.
En nuestro medio, adecuadamente tratada, esta fase dura de 1 a 3 meses.
Es de gran importancia determinar si el episodio agudo del paciente es
el primero o si se trata de una reagudización de su enfermedad
en curso.
Fase 2: Continuación
Esta fase sigue a la disminución ( y en algunos casos) la completa
desaparición de los síntomas de la fase anterior. Esta fase
dura hasta unos 6 meses posteriores al comienzo del episodio agudo. Bajo
ningún aspecto debe abandonarse el tratamiento medicamentoso. Desgraciadamente,
en nuestro medio, los pacientes suelen abandonar el tratamiento o espaciarlo
bajo el argumento de: "para que voy a tomar medicación si
me siento bien".
En este aspecto tal vez sea útil pensar que justamente "el
paciente se siente bien por estar tomando su medicación adecuadamente"
Es aquí dónde el consejo y la atención farmacéutica
puede resultar de suma importancia.
Fase 3: Estabilización
En esta fase el paciente puede exhibir dos patrones diferentes:
a)El paciente puede estar asintomático o no manifestar síntomas
psicóticos (aunque puede mostrarse irritable, tenso, ansioso, deprimido
o con síntomas negativos).
b) El paciente puede tener persistencia de síntomas positivos,
pero en menor magnitud que en la fase aguda (el paciente puede estar alucinado,
con ideas delirantes o con desorden del comportamiento)
Curso de la enfermedad
De
acuerdo a la alternancia de las fases antes descriptas en el transcurso
de la patología podremos observar (entre otras posibilidades):
a)Fases agudas que se siguen de fases de Continuación y Estabilización
con remisión completa o parcial.
b)Más de una fase aguda casi sin períodos libres de síntomas.
c)Las tres fases que se integran en una sin una clara frontera entre ellas.
d)Una fase aguda muy prolongada con un gran y definitivo deterioro cognitivo
expresado en la fase de Estabilización.
En la mayor parte de los casos se observan síntomas residuales
entre episodios agudos.
El patrón más habitual de evolución de la Esquizofrenia
es el que sigue episodios repetidos con síntomas positivos y negativos,
con recuperación incompleta intercrisis y con el establecimiento
de un déficit cognitivo permanente.
Si bien descriptos, son sumamente raros otros cursos evolutivos , como
por ejemplo :
a)Enfermedad que se resuelve completamente con o sin tratamiento
b) Enfermedad recurrente con recuperación completa intercrisis.
Es muy difícil establecer que curso seguirá la enfermedad
en cada paciente en particular.
No debemos olvidar la importantísima influencia que puede ejercer
la contención familiar, el apego al tratamiento y la aparición
de estresores en la vida del paciente.
Todos esos factores pueden empeorar o mejorar la evolución del
paciente.
Diagnóstico diferencial de la Esquizofrenia
Sólo
a modo de referencia será adecuado mencionar que enfermedad deben
ser diferenciadas de la Esquizofrenia.
Para ello usaremos como eje los síntomas psicóticos ( positivos
y negativos):
a)Enfermedades
no psiquiátricas que cursan con síntomas psicóticos:
Incluyen Condiciones Clínicas Generales y Abuso de sustancias.
Entre las primeras mencionamos:
Accidentes Cerebrovasculares, Epilepsia del lóbulo temporal, Desordenes
metabólicos (por ej. Porfiria),Neurolúes, Enfermedades autoinmunes
( por ej. Lupus eritematoso sistémico) , Tóxicos (Por ej.:
Envenenamiento con Plomo, organofosforados y sustancias volátiles
incorporadas a las pinturas o naftas.)
En el segundo grupo se refieren el uso de Estimulantes (anfetaminas, cocaína),
Alucinógenos (LSD, Fenciclidina), Anticolinérgicos (alcaloides
de la Belladona), suspensión brusca de Alcohol o Barbitúricos
en pacientes adictos.
b)Enfermedades
Psiquiátricas:
Pueden semejarse a la Esquizofrenia, en un primera impresión, los
siguientes cuadros: Depresión Mayor, Desordenes de la Personalidad,
Desorden por Pánico, Trastorno Bipolar, Trastorno esquizoafectivo.
Hoy
la Esquizofrenia continúa siendo una enfermedad de diagnóstico
eminentemente clínico.
Si bien el especialista puede utilizar tests y escalas de evaluación
universalmente aceptadas (Entrevistas estructuradas, PANSS,BPRS, etc)
o estudios complementarios (Aminograma, Electroencefalograma, Tomografía
Computada, etc) la clínica continúa siendo soberana.
Para ello se arribará al diagnóstico tras una detallada
Historia Clínica, que incluya el estudio patobiográfico,
historia heredofamiliar, enfermedades clínicas relevantes y de
hábitos.
Tratamientos no farmacológico de la Esquizofrenia
Siempre
insistiremos que el diagnóstico de la Esquizofrenia debiera ser
hecho tras un concienzudo análisis con un adecuado diagnóstico
diferencial.
Una vez alcanzado el tratamiento debe ser enérgico y permanente,
trabajando sobre el paciente y su medio familiar y social.
Son objetivos del tratamiento:
a) Evitar o retardar el progreso de la Enfermedad.
b) Disminuir el número de brotes, su duración y gravedad.
c) Garantizar que el rendimiento cognitivo se mantenga tan alto como sea
posible.
d) Disminuir los síntomas del humor (básicamente la Depresión
asociada) que acompañan a la enfermedad.
e) Permitir la reintegración del paciente a la Sociedad.
f) Garantizar adecuada comprensión y contención para las
familias de pacientes esquizofrénicos.
g) Reducir al mínimo el abandono del tratamiento.
El tratamiento farmacológico es el eje central
en el tratamiento de la Esquizofrenia.
Raramente,
por no decir nunca, es esperable que una persona adecuadamente diagnosticada
como Esquizofrénica pueda estar sin recibir medicación.
Por otra parte está bien comprobada la utilidad en el tratamiento
de la Esquizofrenia de un grupo de acciones tales como:
a) Tratamiento psicoterapéutico de sostén
b) Acompañamiento terapéutico
c) Terapia familiar
d) Grupos de contención (Asociaciones de familiares)
e) Laborterapia y Terapia Ocupacional
f) Musicoterapia
Los gobiernos, las asociaciones de profesionales y los prestadores de
Salud tienen una indelegable obligación de sostén en el
tratamiento de los pacientes y sus familias, así como una denodada
lucha contra la estigmatización que, desafortunadamente, acompaña
a esta patología.
Atención Farmacéutica en Esquizofrenia
En
una revisión de 1999, el farmacéutico norteamericano Lawrence
Cohen desarrolla una completa serie de conceptos sobre el rol moderno
de la atención farmacéutica.
Afirma que esta debe extenderse más allá del rol farmacéutico
tradicional de dispensador de medicación y pasar al de educador
y proveedor de información.
Así los objetivos ampliados de la atención farmacéutica
comprenderían aumentar la eficiencia y seguridad de la terapia
medicamentosa, con el objetivo de mejorar la calidad de vida del paciente
y su familia.
En nuestro medio el farmacéutico está a menudo disponible
para el paciente y sus familiares y puede facilitar el diálogo
en un modo "no amenazante ni prejuzgador" para el amplio rango
de síntomas y manifestaciones de esta enfermedad mental.
El farmacéutico juega un rol fundamental en el tratamiento del
paciente esquizofrénico.
Debemos recordar cuáles son las tres mayores causas de recaída
de los pacientes esquizofrénicos. Estas son:
a)Las derivadas de la propia evolución de la enfermedad.
b)Las derivadas del abandono del tratamiento.
c)Las derivadas de falla terapéutica del tratamiento en curso.
El farmacéutico puede colaborar en el adecuado control sintomático
del paciente actuando sobre esas tres causas.
El farmacéutico puede crear una alianza terapéutica
con el paciente y su familia:
En cualquier caso debe contribuir a la educación de los pacientes
y sus familiares, adaptándose al nivel de comprensión de
todos.
En pacientes internados puede contribuir:
1) Ayudando a la adecuada dispensación de los medicamentos y aseguramiento
de su calidad.
2) Antes del alta el paciente necesita comprender adecuadamente el régimen
de tratamiento medicamentoso (nombre, descripción, posología,
almacenamiento adecuado, etc.).
En pacientes ambulatorios puede colaborar:
1) Mejorando la eficiencia y la seguridad de la terapia farmacológica.
2) Mejorando la satisfacción del paciente y su familia acerca de
los cuidados y la calidad de vida.
3) Asegurando el cumplimiento del tratamiento.
4) Reduciendo el tiempo de intervenciones para los médicos y otros
miembros del equipo de salud mental.
5) Ahorrando dinero para los pacientes, familias y Organizaciones de Salud,
mediante un sostenido cumplimiento del tratamiento.Es fundamental recordar
que no son los medicamentos el recurso más oneroso en el tratamiento
de la Esquizofrenia. La mayor carga económica proviene de los costos
indirectos relacionados a un tratamiento inadecuado (reinternaciones,
salarios caídos de pacientes y familiares, aumento del número
de consultas, etc.)
6) Ayudar a los pacientes a organizar su esquema de tomas (basado en horarios
vitales).
7) Ayudar a los pacientes y a sus familias a mantenerse ambulatorios,
mejorando su reintegración social.
8) Reportar efectos adversos o inesperados atribuidos o no al uso de medicamentos
a los médicos tratantes, a la ANMAT y a los laboratorios farmacéuticos.
9) Reportar abandonos de tratamiento (por planillas de cumplimiento).
10) Ayudar a los pacientes y a sus familias a afrontar los estigmas frecuentemente
asociados con la Esquizofrenia.
11) Soportar programas comunitarios, de grupos de apoyo ("advocacy
groups") de autoayuda, etc.
Evaluación
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